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Lisa Waldick

Identificación: 5411
Creado: 2002-07-03 12:21
Modificado: 2006-11-14 15:05
Refreshed: 2012-02-04 12:10

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Investigación de las Repercusiones de las Grandes Minas en Comunidades Chilenas
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Investigación de las Repercusiones de las Grandes Minas en Comunidades Chilenas
Mina de cobre en los Andes

La minería ha desempeñado un papel central en la cultura chilena desde los tiempos precoloniales. Con todo, la configuración del mapa minero de Chile cambió a pasos agigantados después de que, en el decenio de 1980, el gobierno introdujera incentivos de inversión que atrajeron la atención de una oleada de compañías extranjeras interesadas en explorar y explotar yacimientos que anteriormente no habían sido detectados. 

Chile se enorgullece de ser el primer exportador mundial de cobre y en ese país se asientan los mayores productores mundiales de cobre. De hecho, la mayoría de su producción minerea proviene de grandes proyectos mineros, propiedad de empresas extranjeras. Sin embargo, el auge minero hizo que surgieran serias preocupaciones entre las personas que vivían en las cercanías de esos proyectos. 

Oposición inicial

"La reacción inicial se dirige siempre contra el proyecto. Y no se trata solamente de ficción, hay mucha historia detrás de todo esto", nos dice José Miguel Sánchez, economista en la Pontificia Universidad Católica de Chile. 

Con fondos del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, Sánchez y un equipo de investigadores del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, realizaron un estudio sobre las repercusiones de tres importantes proyectos mineros en comunidades locales. El primer estudio se concentró en la mina de cobre La Escondida — la mina privada más grande de Chile — propiedad de un consorcio australiano encabezado por Broken Hill Proprietary. La Escondida está situada en el desierto de Atacama, al norte de Chile, a 160 km de la ciudad de Antofagasta. El segundo estudio tuvo como objetivo La Candelaria, propiedad de la Corporación Dodge, con asiento en Estados Unidos. La Candelaria está situada, asimismo, en el cinturón minero del norte, a 20 km del pueblo de Copiapo. Finalmente, el equipo estudió la mina de oro y de plata Fachinal, propiedad de la Coeur D'Alene Mines Corporation. A diferencia de las otras minas, Fachinal está situada en el extremo sur de Chile, zona escasamente poblada donde la minería no es común y la principal actividad económica es la agricultura. 

Buenas prácticas

Para sorpresa de los investigadores, esos proyectos contradijeron el estereotipo ampliamente sostenido de que las grandes compañías multinacionales son gigantes sin rostro e insensibles que prestan poca atención a las poblaciones locales o al medio ambiente. 

Los investigadores registraron algunas repercusiones negativas que iban desde el agotamiento de los recursos de agua en el área que rodea las minas de La Escondida y La Candelaria, hasta un aumento en la prostitución y enfermedades venéreas en el pueblo cercano a Fachinal. 

Sin embargo, el equipo llegó a la conclusión de que en la medida en que las compañías mineras se guíaban por ciertas "buenas prácticas", el daño hecho a las comunidades podía ser minimizado. La más exitosa en este sentido era La Escondida, que mantenía relaciones de trabajo con los científicos locales y respondía rápidamente a cualesquiera alegaciones de que sus actividades contaminaban el medio ambiente o amenazaban la fauna y flora silvestres encargando estudios de repercusiones. 

Sánchez, la economista Verónica Kunze y el antropólogo Julio Castillo llegaron a la conclusión de que la razón principal que explicaba las relativamente buenas relaciones entre los intereses mineros y las comunidades locales era la existencia de directrices corporativas internas que definían la misión, normas y procedimientos de cada compañía — directrices diseñadas para que fueran observadas estrictamente por cada empleado. 

Modelo corporativo

"En todos los casos encontramos un modelo corporativo, o un modelo mental compartido que responde a una misión particular", explica Castillo. Y añade que esta práctica de definir "cómo hacer las cosas correctamente" está ausente en la mayoría de las minas pequeñas de propiedad local. 

El modelo corporativo, que gobierna las actividades de la empresa independientemente del contexto local, conforma la manera en que la compañía interacciona con la comunidad. Fija asimismo las normas medioambientales que a menudo son más estrictas que las leyes locales. Por ejemplo, la declaración de intenciones insiste en que la empresa debe manterner a las autoridades locales continuamente informadas de posibles peligros causados por la mina que amenacen al medio ambiente. Tanto los funcionarios de La Escondida como los de La Candelaria realizaron estudios de repercusiones ambientales antes de que ello fuera un requisito exigido por la ley chilena. Y, además, introdujeron tecnologías más limpias en sus plantas de procesamiento. 

Relaciones con la comunidad

Un segundo conjunto de "buenas prácticas" visto por los investigadores se relaciona con la estrategia de relaciones exteriores de la compañía — la manera en que se relaciona con la comunidad. En las áreas donde están situadas las minas de La Escondida y La Candelaria, los miembros de la comunidad tienen el firme convencimiento de que importantes beneficios económicos se quedan en la región inmediata, a pesar de que la mina está en manos privadas. Los investigadores atribuyen esto a que las empresas han implantado la política de contratar a personal local y comprar los materiales de aprovisionamiento en la localidad. Por ejemplo, el 80% de los 2000 empleados permanentes de La Escondida y el 82% de los 860 de La Candelaria fueron contratados localmente. 

Además, las tres minas tienen una política que da preferencia a los proveedores locales, cuando sea posible. Sin embargo, muchos proveedores locales creen que sus ventas a las compañías mineras podrían ser mucho más elevadas. Por el momento, dichas empresas se ven impedidas de lograr sus objetivos por la competencia proveniente de proveedores de allende la región, ya sea de la capital o del extranjero, los cuales están mejor preparados para satisfacer las normas de calidad y de seguridad requeridas por la empresa minera. Para tratar este problema, el equipo de investigación recomienda que — las empresar mineras ayuden a los proveedores locales a mejorar la calidad de sus productos. 

Desarrollo regional

Otro punto fundamental que las compañías mineras deben comprender, plantean los investigadores, es el valor que las comunidades locales conceden a cualesquiera contribuciones al desarrollo regional. Esto es especialmente cierto en áreas donde existe una fuerte cultura minera, donde el entusiasmo por los beneficios económicos de nuevos proyectos mineros se ve neutralizado porque la población local sabe que todas las minas terminan por cerrar sus puertas. 

En su comunidad, La Escondida creó una fundación caritativa sin fines lucrativos para apoyar proyectos educacionales, de salud y de desarrollo tecnológico. Como resultado, tuvo más éxito en aportar beneficios a largo plazo que las otras empresas mineras, que centraron su atención mucho más en actividades económicas con períodos limitados al ciclo productivo de la mina. 

Expectativas no realistas

El caso de Fachinal puso se relieve un tercer componente en materia de "buenas prácticas" que debe ser considerado por las empresas. La población que vive en los alrededores de esta instalación minera no tenía experiencia anterior con la minería. Según estadísticas gubernamentales, el 61% de los miembros de la comunidad vive en la pobreza y su deseo de romper el ciclo de pobreza les llevó a esperar resultados no realistas de los beneficios económicos que la mina produciría. "Fachinal se vio como una salvación", subraya Sánchez. Sin embargo, los beneficios reales fueron mucho más pequeños en parte debido al tamaño relativamente pequeño de la mina, un descenso en el precio del oro y contratos que los propietarios de la mina firmaron con empresas ubicadas fuera de la región para suministrar alimentos y otros servicios. 

Para aliviar este problema, los investigadores recomiendan que las empresas mineras aprendan lo más posible sobre la estructura socioeconómica de una comunidad antes de establecerse en ella. Una manera de hacer esto es enviar expertos en asuntos socioculturales y en desarrollo comunitario para obtener una mejor comprensión de la cultura, creencias y necesidades de una comunidad. 

Louise Egan, periodista independiente asentado en Santiago de Chile. (Foto: N. McKee, CIID) 


Para mayor información:

Jose Miguel Sànchez — Director de proyecto; profesor asociado de Economía en el Instituto de Economia de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Vicuña Mackenna 4860, Macul, Casilla 76, Santiago, Chile; Teléfono: (562) 686-4318 ó (562) 686-4307; fax: (562) 553-2377; correo-E: jsanchez@volcan.facea.puc.cl

Julio Castillo, consultor independiente (antropólogo), José Arrieta 9759 I, Peñalolén, Santiago, Chile; Tel/Fax: (562) 292-9841; Email: juliocastillo@entelchile.net




Louise Egan

2001-03-09

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